La gente no tiene ni idea de lo que significa sentir dolor
por alguien o algo a la hora de ponerse a escribir o a componer cualquier tipo
de obra musical, todos sabemos que la gran mayoría de artistas han utilizado el
preciado sentimiento de la desesperación y el vacío emocional para destilar
preciosas composiciones y todos también las hemos admirado como tales, obviando
así que la esencia de todas ellas reside en una mente atormentada por cientos
de desamores, prejuicios, elocubraciones absurdas y agónicas que en la mayor
parte de ocasiones, giran entorno a una mujer. No pretendo justificar el dolor
como via única y exclusiva para la composición literaria, solo pretendo
impulsar una reflexión personal a todo aquel que lea este pequeño fragmento,
para pensar en el tormento que debe sufrir a diario todo el que compone algo o
el que se pasa horas y horas pensando a cerca de que es la vida de porque está
el en ella, o de porque existimos simplemente en un mundo que no conocemos con
el único fin de satisfacer el afán de entretenimiento (en algunos casos ni
siquiera empocional) de unos pocos.
El
dolor al fin y al cabo es como otro sentimiento cualquiera, pero resulta que
aparte de ser el perfecto antagónico de la felicidad, también nos brinda a
veces la brillante oportunidad de dar a luz preciosas composiciones y de
encontrarnos a nosotros mismos cuando semejamos estar perdidos en la absoluta
oscuridad y sobre todo cuando empezamos
a tener dudas de todo y no somos completos emocionalmente. Quiero hacerles
saber que las mejores obras escritas por hombres han sido inspiradas por
mujeres, que toda canción que erecta nuestro bello o que nos hace llorar como
críos tiene detrás un gran esfuerzo y un
sacrificio personal inimaginable, que todo libro, poesía, cuadro, o drama
esconde tras sus páginas ingentes cantidades de dedicación, noches en vela, y
angustias que derrumbarían hasta al más duro de los caballeros. Nunca dejen
atrás la curiosidad por las cosas que le atraen, pues ellas son lo único que
tenemos en esta vida, una vida que desde luego nos da muchos disgustos y malentendidos, y que a veces incluso
repudia nuestra existencia como si de un parásito se tratara, pero que también permite que día a
día nos levantemos y generemos más inspiraciones y extractos de lo que fluye
por nuestra mente.
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