Al fin y al cabo el tiempo es un
factor mas a tener en cuenta en la experiencia de la vida, funciona en muchas
ocasiones produciendo amnesia, olvido, e incluso locura, pero no podemos
olvidar que esta curiosa maravilla de la física es el pilar básico en el que se
sustenta la vida y el amor. Nuestro cerebro se ha acostumbrado a lo largo de su
complejo proceso evolutivo a suprimir aquellas cosas que nos hacen daño y que
influyen negativamente en nuestra felicidad, este alucinante mecanismo
biológico utiliza, de nuevo, las leyes de la física y la química para aislarnos
de todo lo que nos perjudique y que mejor método de abstracción que el paso de
la vida como un implacable golpe a la memoria.
Mucha gente afirma esto de que el
tiempo todo lo cura, pero lo cierto es que eso no tiene ningún sentido lógico .
El tiempo solo puede curar la deshecha mente de un perturbado o un infeliz,
cuando este también contribuye a la destrucción de esas ideas corrosivas. Y en
gran cantidad de ocasiones aun dándose el caso de la contribución del sujeto,
la fuerza con la que se aferran algunos recuerdos a la memoria facilita que esta
entre en una espiral autodestructiva, carcomiendo e infectándolo todo,
infestando de un sabor amargo todo lo que hacemos o pensamos. Es muy
emocionante ver la facilidad con la que la gente habla de este tema como
diciendo: "No te preocupes, cuando pase un tiempo las cosas irán
mejor" o "Date un tiempo, que ahora mismo es lo único que te puede
ayudar", pero aunque la intención de estas personas sea buena, el hecho de
comunicar estos consejos no suele ayudar en absoluto, pues en lo único en lo
que pensara la persona afectada será en aquello que invade su cabeza. Todo lo
demás no importa.
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