No hay absolutamente ninguna duda de que la vida es una de
las experiencias más duras que jamás pasaremos, debido a la muerte, a la soledad,a la nostalgia, al
saludable pesimismo con el que dia a dia tenemos que contar o simplemente a la
inestable sensación de cariño entre las personas. Tendriamos que reflexionar,
no obstante, en que hay vidas peores que las nuestras y hay gente que tiene que
enfrentarse cada minuto con la muerte para seguir en este mundo y no desaparecer,
perdiéndose en el olvido para siempre. Mucha gente lucha desesperadamente por
un trozo de basura podrida para poder comer, o por los deshechos de otro animal
para sobrevivir un dia más. A pesar de todo esto, esa gente que vive tan
precariamente , a menudo refuerza sus lazos de amistad, se apoyan unos a otros,
consiguen alimento sentando los pilares de la confianza en la sociedad que
ellos mismos han creado.
Nosotros,
los pertenecientes a “un mundo civilizado” utlizamos la competitividad, el
descaro, la crueldad, y sin duda que también la maldad para pisarnos unos a
otros e intentar no extinguirnos a base de palos. Creamos a diario un caldo de
cultivo para la falsedad, la avaricia, el egoísmo.. y cada vez que hundimos a
alguien para salir a flote nos corrompemos un poco más, acercándonos al
precipicio de la locura por momentos. Si un hombre pensara que por vivir sería
feliz, estaría cometiendo uno de los mayores errores: imaginar, creer, confiar.
La cultura que constituye nuestra ideología y nuestra forma de pensar está
precisamente orientada a este fin de lucha salvaje con los demás y contigo
mismo, con una mente que improvisa soluciones alejadas de la empírica alternativa
científica y sociológica (así nos va). La base ética que creemos tener no es
más que polvo y las férreas ideas de que lo que estamos haciendo es lo correcto
se diluyen en el tiempo sin haber solución alguna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario