La vida, ese gran misterio que día a día demuestra más
incontrovertiblemente su evidente complejidad y que nos asombra a personas
amantes de la ciencia como yo, resulta ser una espiral que como en una
proporción aurea, cumple un patrón infinito e irresoluble por cualquier humano.
Tenemos la desagradable costumbre de no meditar con frecuencia sobre estas
cosas pero lo cierto es que cada vez que alguna droga recorre nuestras venas,
cada vez que nuestros labios rozan los de otra persona o cada vez que sentimos
esa sensación de presión sobre la nuca en un examen , de alguna manera nuestro
espíritu de conceptualización universal se activa y comenzamos a cuestionarnos
todo; desde porque existimos, hasta porque tiene que ser real todo esto. Muy
poca gente se sumerge en su pensamiento e intenta sacar de el uno de las
mayores bendiciones de las que los seres racionales constamos: una idea. Las
ideas proporcionan la base de la inteligencia humana y la llevan hasta extremos
insospechados que van desde la perversión, hasta la autodestrucción de tal
manera que la controversia ocasionada por esos besos, esos exámenes, o esas
drogas se diluye poco a poco.
Tenemos la oportunidad de ser muy grandes en esta vida, y
tenemos también la oportunidad de ser felices por muchas malas rachas que tengamos,
el problema reside siempre en nuestra asombrosa e incomesurable mente que
repleta de impulsos nos hace decir en muchas ocasiones lo que no pensamos
realmente. Si por mucho que existan apoyos exteriores y ayudas de otras
personas nuestro cerebro nos guía por un camino, inevitablemente haremos caso a
ese impulso, dejando atrás los demás y centrándonos en lo que realmente nos
completará como personas. La idea es la base de la vida, y todo, y
absolutamente todo, tiene sus patrones y sus medidas canónicas para que
funcione correctamente y haga su misión en este inmenso universo que habitamos.
La vida, por otra parte, a pesar de ser asombrosa, es otro elemento más que
viene y se va periódicamente y que mucha gente repudia a diario por su propia
voluntad, personas que sienten que no merecen su existencia en este universo
rechazan la ocasión de vivir y otras muchas la arrebatan a base de balas y
afiladas armas blancas. Es cierto que la vida es hermosa, y es cierto que
también nos da las mayores alegrías, pero no olvidemos que la vida es química,
que la química son átomos y que los átomos son lo único que hay en el Universo.

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